November 20, 2018
•Michel Saer
Matyse
" Con qué objetivo dejamos nuestro recuento: para rendir cuentas, dejarlo a nuestros descendientes o simplemente como un regalo a quien lo encuentre." Los pensamientos no se detienen. Van, vienen, oscilan, entre los recuerdos, el presente y las ensoñaciones futuras. Con respecto…
_“_Con qué objetivo dejamos nuestro recuento: para rendir cuentas, dejarlo a nuestros descendientes o simplemente como un regalo a quien lo encuentre.”
Los pensamientos no se detienen. Van, vienen, oscilan, entre los recuerdos, el presente y las ensoñaciones futuras.
Con respecto a mis memorias, no sabría decir si son exactas a lo vivido, pero me han sido utiles para generar mis ideas y en la toma de mis decisiones.
No tengo elección, pero he optado por guardar en la memoria esos recuerdos que siento fueron de mayor impacto y más cercanos a la experiencia vivida. Recuerdos de mis experiencias familiares. En ellos recuento tanto las fallas como aciertos.
Almacenamos una cantidad enorme de pensamientos en la memoría, que no solo subyacen, se armonizan y entrelazan con los pensamientos de cada día. Me atrevo a afirmar que, junto con la intelección, imaginación y nuestras emociones, la memoria es primordial para la generación de ideas, la edificación del conocimiento, la toma de decisiones y la construcción de realidad.
Hoy comprendo que el Señor no es silencio ni invisible y está en cada momento y espacio de nuestro existir. Lo podemos percibir en el entorno, en los recuerdos, en los sueños, en las emociones y sentimientos, en la naturaleza, en el espacio, en ocasiones otras y hasta . El Señor es Vida.
Entendí que el ser humano no
A diferencia de otras criaturas, el Hombre ha sido bendecido con magníficos poderes y dones, que le brindan la oportunidad de descubrir, recrear, modificar, transformar, re-diseñar, estudiar, usar y hasta abusar de lo ya creado en este universo.
Ahora sé que no hay vida sin muerte. No hay vida sin propósito. No hay experiencia que no enseñe. Todo es posible o sino, improbable. No hay amor sin odio. Todo busca equilibrio aunque no logre . No hay acción sin reacción y acción.
Hoy me niego a creer en la
Unicamente lamento no tener recuerdos o memorias de mi concepción. Sin ellos nunca entenderé cómo la Vida se me <otorgó> y <entró>, al ser concebido.

