9 de julio de 2017
•Michel Saer
Pilas con El Coco
Existimos inmersos en un mundo lleno de incertidumbre y cambio, desbordado de desinformación, delusión e hiperinformación. E studios señalan, que e n el afan que se genera, es más recurrente que se visualicen escenarios pesimistas. Asimismo, señala que otros, en aversión extrema…
Existimos inmersos en un mundo lleno de incertidumbre y cambio, desbordado de desinformación, delusión e hiperinformación. Estudios señalan, que en el afan que se genera, es más recurrente que se visualicen escenarios pesimistas. Asimismo, señala que otros, en aversión extrema a lo negativo, solo visualizan escenarios idealistas. Aparentemente la mayoría oscila entre el pesimismo (negativos) y el optimismo (ilusos).
Existen otros que definimos: ‘positivos’, que con serenidad y paciencia, reflexionan sobre cada situación, evaluando la realidad y los posibles escenarios. Consultan con sus pares e impares, su fe o simplemente su almohada, sin dejar de contemplar escenarios negativos e ilusos. Siempre, pragmáticos, eficientes y eficaces, una vez visualizan el mejor de los escenarios, se ponen en la tarea de lograr que se hagan realidad.
Así las cosas, los pesimistas parecen ver amenazas en todas partes y viven en estado de _Miedo Permanente_2. Los optimistas, por otro lado, evitan enfrentar las posibles amenazas, a veces de manera poco realista. Empero, los positivos, son optimistas ilusionados, que intentan construir o transformar la realidad sin desestimar la existencia de lo negativo y, por si las moscas, toman medidas para prevenirlo o salvarlo, no sea que en un giro inesperado el _Coco_1 se les aparezca, los coja por el culo y los arrastre al infierno.