26 de diciembre de 2019
•Michel Saer
No te alimentas por hambriento ni aprendes por nesciente
No siempre nos alimentamos por hambrientos o aprendemos por ignorantes. Nuestros deseos, impulsados por emociones y sentimientos, nos llevan a actuar de maneras impredecibles y muy diferente de nuestros pares. Los deseos pueden ser ligeros y fáciles de satisfacer, o extremadamen…
No siempre nos alimentamos por hambrientos o aprendemos por ignorantes. Nuestros deseos, impulsados por emociones y sentimientos, nos llevan a actuar de maneras impredecibles y muy diferente de nuestros pares.
Los deseos pueden ser ligeros y fáciles de satisfacer, o extremadamente plúmbeos, y con su peso nos impulsan a tomar decisiones cuestionables.
Los deseos, acompañados de nuestras emociones y sentimientos influyen en nuestra conciencia emocional y a veces nos impulsan a actuar sin tener en cuenta las consecuencias, incluso llevándonos a hacer sacrificios innecesarios.
Cuando satisfacemos un deseo, estamos
Contentos, pero cuando no lo logramos, a menudo experimentamos frustración que a veces expresamos de manera destructiva.
En esta eterna búsqueda de satisfacción, la decencia, comprensión y la bondad pueden ayudarnos sopesar los costos y tomar decisiones más conscientes.
