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20 de diciembre de 2019

Michel Saer

La legitimidad de la felicidad

Nacemos enfrentando dureza, dolor y necesidades, por lo que naturalmente buscamos alivio, librándonos de esas cargas, hallando felicidad. Ser feliz, al igual que amar y desear, es un acto individual, personal y no existe una fórmula universal que aplique de la misma manera a tod…

Ilustración de  La legitimidad de la felicidad

Nacemos enfrentando dureza, dolor y necesidades, por lo que  naturalmente buscamos  alivio, librándonos de esas cargas, hallando felicidad.

Ser feliz, al igual que amar y desear, es un acto individual, personal y no existe una fórmula universal que aplique de la misma manera a todos, lo que nos lleva a considerar que, la búsqueda de la felicidad es un acto que involucra egoísmo1, entonces cada elección conducente a “encontrar” nuestra felicidad tiene la capacidad de afectar nuestro entorno y las personas que nos rodean. Lo que nos lleva a preguntarnos sí esa búsqueda  debería estar sujeta a consideraciones de legitimidad, es decir,  observando principios de equidad y justicia.

¿Es injusta cuando su logro es a costa de la infelicidad de otros?

¿Es inequitativa cuando no aceptamos la felicidad de otros?

[1] DRAE: Del lat. ego ‘yo’ e -ismo.: 1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.